Ciertamente hoy hay una cultura del miedo, y un miedo que se alimenta desde muchos lugares. Pero el miedo que más nos está apremiando es el miedo a la subsistencia. Ya Pablo Neruda en su poema “El Barco”, advertía sobre la injusta distribución de los bienes en este mundo, donde hay algunos que tienen más de lo que podrían gastar en tres vidas, y otros que no tienen nada y lo peor es esta naturalización y aceptación de esta situación injusta, arbitraria y donde la concientización a la inversa parece difícil.
La sociedad de consumo ha convertido a este mundo en un supermercado, donde parecería que la vida no tiene lugar más allá de la compre-venta…¿ y qué pasa con aquellos que no pueden o no quieren comprar o vender? Quedan marginados, olvidados, desplazados, desaparecidos, encarcelados, etiquetados, quedan fuera de esta sociedad que exige éxito, fama y ente todo una visión del mundo estrecha y vacía.
En esta sociedad de consumo que imprime en todos los medios de comunicación su visión, un visión donde lo importante es tener éxito, un éxito que depende del poder adquisitivo, de la juventud y cierta belleza, de no ser negro, de no ser viejo, de ser vendible hagas lo que hagas… donde no importa tu saber, tu honra, importa poder vender, dar beneficios y ser ante todo una efímera formula de éxito.
Uno nace y ES y deberíamos garantizar para cada nacido su espacio para SER, pero resulta que vivimos en un lugar donde el que nace tiene que luchar y trabajar para un día tener su lugar para SER y donde SER hoy, no es poder desplegar todo el potencial que tenemos como humanos, sino que nuestra sociedad de consumo nos ha hecho creer que para SER, hay que TENER, o peor aún, ya no importa TENER, sino PARECER que ser tiene. Esto se puede observar en los más acosados por esta visión…los adolescentes, ellos se visten como la moda les indica, tienen a parecerse a los de las revistas, tienden a copiar los peinados del programa televisivo de moda y escuchan lo que la radio le dice que es top. Ellos están queriendo entrar a este mundo, un mundo donde reina el miedo, un miedo al otro porque el otro es enemigo en esta sociedad, porque los espacios ya están ocupados y por lo tanto alguien extraño que quiera SER necesita desplazar al que está SIENDO. Es obvio que una sociedad que funcione así da miedo, tanto al nuevo como al viejo habitante de este mundo, los viejos tratando de aferrarse a lo que han logrado, temen perder, y los nuevos tratando de obtener lo que les pertenece y más, temen no llegar a tener.
Pensemos entonces que es lo correcto, que es lo diferente, que es lo que puede llegar a ser diferente en este devenir, observemos que es aquello que nos puede sacar el miedo para siempre, como debería ser este mundo sin miedo, la necesidad de luchar para SER DIGNAMENTE.
Para terminar quisiera citar parte del poema El Barco:
“…Pero si ya pagamos nuestros pasajes en este mundo
Por qué, por qué no nos dejan sentarnos y comer?
Queremos mirar las nubes, queremos tomar el sol y oler la sal,
Francamente no se trata de molestar a nadie,
Es tan sencillo: somos pasajeros…”.
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